miércoles, 12 de mayo de 2010

Tal como me lo contaron te lo cuento

Las leyendas son narraciones sobre personajes, lugares o fenómenos a las que se han añadido elementos maravillosos y mágicos.
Mañana jueves realizaremos en clase el taller de escritura que consiste en inventar una leyenda de terror. Aquí os dejo un ejemplo que espero disfrutéis y os sirva "de inspiración" para crear vuestra propia historia.
Tal como me lo contaron te lo cuento
   Siempre que escucho aullar al lobo recuerdo la historia que me contó el hermano Martín:
   Vivía al otro lado de esta montaña un conde que tenía una hermosa hija. La hija del conde gustaba ir a cazar sola, sin dejarse acompañar tan siquiera de los monteros. Un caballero de la vecindad solicitaba a la doncella, pero ésta no correspondía a su amor.
   Cierto día el caballero, recelando, por el desprecio de la doncella y sus escapadas solitarias al monte, que ésta acudiera a la cita de algún amante, la siguió furtivamente a una de las cacerías. Cuando la joven llegó a lo más profundo del bosque, el galán, oculto entre los árboles, vio cómo bajaba de su caballo y se despojaba de sus vestiduras. Pero el enamorado apenas pudo recrear sus ojos en la desnudez de su amada pues ésta, nada más quitarse su última prenda, se transformó en un enorme lobo blanco.

   El lobo se alejó, internándose en el bosque. Oculto entre los árboles, sujetando su corcel, que puganaba por huir aterrorizado, el caballero esperaba el final de la aventura.
   A la caída de la tarde, el lobo blanco regresó, sus fauces aún tintas de sangre. El caballero pudo comprobar cómo, a diferencia de lo que ocurría con su caballo, el corcel de la doncella permanecía tranquilo junto al lobo. Éste se tendió sobre la ropa e inmediatamente recobró su forma de mujer. La doncella vistiose y, montando en su caballo, se dirigió a su castillo.
   Varias veces siguió el caballero a su amada sin que se produjera la transformación. Tal como decía en el castillo, pasaba el tiempo entregada a la caza con más fortuna que la mayoría de loñs hombres. Pero un día volvió a despojarse de sus vestiduras y a convertirse de nuevo en aquel gran lobo blanco en que se había transformado la primera vez.
   Mas ahora, su galán no se limitó a esperar su vuelta. Apoderose de los vestidos de la doncella y se alejó hasta un altozano desde el que podía divisar el claro claro del bosque donde se había producido la transformación. Desde allí pudo ver cómo al lubricán volvía el lobo blanco, cómo daba en vano vueltas y vueltas buscando sus vestidos, cómo aullaba desesperadamente y cómo, al final, se adentraba en el bosque.  Nunca más volvió a aparecer. A veces, algunos cazadores dicen que lo han visto, pero ninguno lo ha podido abatir.

Antonio Martínez Menchén
La espada y la rosa

Vocabulario:
monteros: personas que participan en las cacerías.
furtivamente: a escondidas
altozano: cerro aislado en una llanura
lubricán: crepúsculo